El Caso Que Los Warren Nunca Pudieron Resolver.
Esto ocurrió en la década de 1970, cuando la familia
conformada por el matrimonio de Jack y Janet se mudó junto a sus cuatro hijas a
una casa de Pensilvania, Estados Unidos. Al inicio las hijas veían siluetas
negras levitando en su recámara, el infierno que esta familia viviria apenas comenzaba.
Todo empezó a salirse de control, los objetos de la nada comenzaban a arden en fuego, había marcas de rasguños por toda la casa, un olor a materia muerta empezó a penetrar la casa, se presentaban extraños susurros e
incluso el perro de la familia fue arrojado por las escaleras, esto y otras cosas es lo que hizo que a los Warren se les dificultara resolver este caso.
Jack recurrió a los Warren y así fue como los Smurl se
enteraron de que convivían con cuatro entidades diferentes atadas a la casa:
una de ellas era una anciana, otro un hombre con rasgos de psicópata, el
tercero era un hombre que se identificó como Patrick (el cual asesinó a su
esposa y amante en la casa) y el último era un demonio que controlaba a los
tres espíritus para asustar a la familia.
Ed y Loraine Warren llevaron a un exorcista a la casa de los
Smurl, un obispo llamado Robert McKenna, pero no funcionó. Años después la
familia practicó otros tres exorcismos al lugar y ni así pudieron librarse del
demonio.


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